
Rafa Nadal, humilde y maduro en cotas extremas para un joven de 22 años, mantiene la prudencia: "Todo esto es momentáneo y va a pasar; si no lo supiera, en el futuro la castaña sería bastante grande", dijo.
El español hizo esperar a los medios en la rueda de prensa porque, a la conclusión de su victoria en cuartos frente a Del Potro, decidió volver a la pista de entrenamiento para practicar el saque.
"Quiere recuperar el 'feeling'", comentó Benito Pérez, su jefe de prensa. Casi una hora más tarde, Nadal, campechano y dando buena cuenta de dos "cookies" de chocolate, reflexiona sobre el momento de fama y renombre internacional que vive hoy día.
"Al fin y al cabo, la vida da bastantes vueltas; hoy puedo estar aquí como número uno y dentro de cinco o diez años, ser como cualquier otra persona. En el futuro espero ser eso, alguien normal y corriente", sostuvo el manacorí, cuya actitud al respecto le parece "lo normal".
"No creo que sea un tema de mantener los pies en el suelo", explicó. "Él que no lo hace es el que comete el error; hay que estar preparado para asumir el éxito y también la bajada. Si uno se va muy para arriba, tiene que bajar mucho más después", argumentó con sencillez.



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